Arcada de la antigüedad
Esta instantánea interior nos traslada a una antigua arcada (no arcade, así que no necesitarás un puñado de monedas) al aire libre. En términos arquitectónicos, una arcada es una larga fila de arcos. En este caso, estamos en la superior de tres de ellas superpuestas que rodean parcialmente el anfiteatro de El Djem. Construido en el siglo III d. C. por los romanos, el anfiteatro tenía un aforo de nada menos que 35 000 espectadores, lo que lo convierte en uno de los mayores del imperio, a pesar de su ubicación remota. Sus arcadas apiladas permitían a los innumerables aficionados a las luchas de gladiadores contemplar el espectáculo de pie, además de ofrecerles pasillos por los que pasear y estirar las piernas.
Esta instantánea interior nos traslada a una antigua arcada (no arcade, así que no necesitarás un puñado de monedas) al aire libre. En términos arquitectónicos, una arcada es una larga fila de arcos. En este caso, estamos en la superior de tres de ellas superpuestas que rodean parcialmente el anfiteatro de El Djem. Construido en el siglo III d. C. por los romanos, el anfiteatro tenía un aforo de nada menos que 35 000 espectadores, lo que lo convierte en uno de los mayores del imperio, a pesar de su ubicación remota. Sus arcadas apiladas permitían a los innumerables aficionados a las luchas de gladiadores contemplar el espectáculo de pie, además de ofrecerles pasillos por los que pasear y estirar las piernas.
© SzymonBartosz / iStock / Getty Images Plus 2026-06-15 11:34:59 :