Veo, veo…
Un buen ojo merece otro y el del fotógrafo ha tenido la suerte de encontrar este que enmarca el amanecer subsahariano. Justo a la izquierda de sus párpados rígidos, el pico llamado Spitzkoppe que parece un pulgar se eleva sobre los demás y presta su nombre a toda la región, incluidas las escarpadas montañas Pontok que vemos a través del arco. Desde este punto privilegiado, los dos macizos parecen una bestia pétrea dormida, tal vez similar a los rinocerontes que en tiempos campaban a sus anchas en esta parte de Namibia, a juzgar por las pinturas rupestres que dejaron aquí los pueblos indígenas en tiempos ancestrales.
Un buen ojo merece otro y el del fotógrafo ha tenido la suerte de encontrar este que enmarca el amanecer subsahariano. Justo a la izquierda de sus párpados rígidos, el pico llamado Spitzkoppe que parece un pulgar se eleva sobre los demás y presta su nombre a toda la región, incluidas las escarpadas montañas Pontok que vemos a través del arco. Desde este punto privilegiado, los dos macizos parecen una bestia pétrea dormida, tal vez similar a los rinocerontes que en tiempos campaban a sus anchas en esta parte de Namibia, a juzgar por las pinturas rupestres que dejaron aquí los pueblos indígenas en tiempos ancestrales.
Este mirador enmarcado en pilares de roca no tiene rival en este paraje.
© Simon Phelps Photography / Moment / Getty Images 2026-06-15 11:34:59 :