Pareja encaramada a una piedra
El ligero parecido de las alcas tordas con los pingüinos es lógico: son las últimas parientes vivientes de un ave no voladora de gran tamaño. El alca gigante, que antaño habitaba en todo el Atlántico norte, fue una de las primeras especies que generó preocupación en términos ecológicos por sobreexplotación. A mediados del siglo XVI, había desaparecido de las costas europeas y en torno a 1850 se había extinguido. En la actualidad, el alca torda (en ocasiones denominada también alca común) de altos vuelos también está amenazada a causa de la contaminación y la destrucción de su hábitat. Pero a pesar de ser aves monógamas que se emparejan de por vida, las alcas tordas progenitoras están empeñadas en que su número no decaiga. En este momento, viven en libertad 1,6 millones de ellas, y la cifra sigue en aumento.
El ligero parecido de las alcas tordas con los pingüinos es lógico: son las últimas parientes vivientes de un ave no voladora de gran tamaño. El alca gigante, que antaño habitaba en todo el Atlántico norte, fue una de las primeras especies que generó preocupación en términos ecológicos por sobreexplotación. A mediados del siglo XVI, había desaparecido de las costas europeas y en torno a 1850 se había extinguido. En la actualidad, el alca torda (en ocasiones denominada también alca común) de altos vuelos también está amenazada a causa de la contaminación y la destrucción de su hábitat. Pero a pesar de ser aves monógamas que se emparejan de por vida, las alcas tordas progenitoras están empeñadas en que su número no decaiga. En este momento, viven en libertad 1,6 millones de ellas, y la cifra sigue en aumento.
Esta especie es un caso de éxito entre las aves marinas, con una población de nada menos que 1,6 millones de individuos.
© Bernd Römmelt / Huber / eStock Photo 2026-06-15 11:34:59 :