Roca rígida, árbol arqueado
En medio de la belleza inhóspita y azotada por el viento del parque nacional de Árboles de Josué, un enebro retorcido y un peñasco en forma de lágrima componen un dúo fabuloso. Los enebros son árboles perennes resistentes que prosperan en los climas áridos y llegan a vivir cientos de años. Sus bayas (que, en realidad, son conos de semillas, más que auténticas bayas) sirven de alimento a aves y mamíferos y sus troncos nudosos cuentan una historia de supervivencia en condiciones desérticas extremas. Pero la geología del parque es un relato muchísimo más antiguo e incluye las formaciones de monzogranito esculpidas por el viento y el agua a lo largo de millones de años.
En medio de la belleza inhóspita y azotada por el viento del parque nacional de Árboles de Josué, un enebro retorcido y un peñasco en forma de lágrima componen un dúo fabuloso. Los enebros son árboles perennes resistentes que prosperan en los climas áridos y llegan a vivir cientos de años. Sus bayas (que, en realidad, son conos de semillas, más que auténticas bayas) sirven de alimento a aves y mamíferos y sus troncos nudosos cuentan una historia de supervivencia en condiciones desérticas extremas. Pero la geología del parque es un relato muchísimo más antiguo e incluye las formaciones de monzogranito esculpidas por el viento y el agua a lo largo de millones de años.
© Pete Saloutos / Connect Images / ImageSource / SuperStock 2026-06-15 11:34:59 :