Un puñado de polvo estelar
Aunque nuestro sistema solar es estable y se encuentra a miles de años luz de cualquier actividad de formación de estrellas, los seres humanos hemos desentrañado los fundamentos de ese proceso al menos desde la época de Immanuel Kant. Ya en 1755, sugirió que nubes de materia espacial se iban acumulando lentamente en aglomeraciones de gran densidad, hasta adquirir el peso suficiente para formar un sol y, más tarde, los planetas. Este modelo, denominado la hipótesis nebular, sigue siendo el más apoyado para explicar la formación de los sistemas planetarios y está presente por todo el universo. Esta imagen, captada por el telescopio espacial James Webb muestra con detalle la nebulosa Pata de Gato, una nube molecular activa situada a más de 4000 años luz de distancia.
Aunque nuestro sistema solar es estable y se encuentra a miles de años luz de cualquier actividad de formación de estrellas, los seres humanos hemos desentrañado los fundamentos de ese proceso al menos desde la época de Immanuel Kant. Ya en 1755, sugirió que nubes de materia espacial se iban acumulando lentamente en aglomeraciones de gran densidad, hasta adquirir el peso suficiente para formar un sol y, más tarde, los planetas. Este modelo, denominado la hipótesis nebular, sigue siendo el más apoyado para explicar la formación de los sistemas planetarios y está presente por todo el universo. Esta imagen, captada por el telescopio espacial James Webb muestra con detalle la nebulosa Pata de Gato, una nube molecular activa situada a más de 4000 años luz de distancia.
© NASA, ESA, CSA, STScI 2026-06-15 11:34:59 :