Una laguna ruborizada
La sal que se produce en esta tranquila cuenca se espolvorea en platos de toda Europa, desde patatas fritas hasta solomillos. Torrevieja (España) exporta unas 300.000 toneladas de sal al año, recogidas en estas lagunas salinas situadas muy cerca del Mediterráneo. El color de la sal no se debe solo a la ardiente puesta de sol: el microorganismo Halobacterium y el alga Dunaliella salina, que prosperan a sus anchas en hábitats hipersalinos, se combinan para crear este tono rosa semiopaco y omnipresente. Y para seguir con los matices asalmonados, los flamencos son algunas de las muchas aves que se reúnen en estas lagunas para explorar sus someras aguas saladas en busca de alimento.
La sal que se produce en esta tranquila cuenca se espolvorea en platos de toda Europa, desde patatas fritas hasta solomillos. Torrevieja (España) exporta unas 300.000 toneladas de sal al año, recogidas en estas lagunas salinas situadas muy cerca del Mediterráneo. El color de la sal no se debe solo a la ardiente puesta de sol: el microorganismo Halobacterium y el alga Dunaliella salina, que prosperan a sus anchas en hábitats hipersalinos, se combinan para crear este tono rosa semiopaco y omnipresente. Y para seguir con los matices asalmonados, los flamencos son algunas de las muchas aves que se reúnen en estas lagunas para explorar sus someras aguas saladas en busca de alimento.
Las bacterias y las algas no son una combinación muy apetecible, pero tiñen estas lagunas salinas de un bonito color rosa.
© Juan Maria Coy Vergara / Moment / Getty Images 2026-06-15 11:34:59 :